lunes, 31 de agosto de 2020

LA VENTANA DE ELENA

 


Elena escondía los libros que leía  bajo el colchón de la cama. A su marido no le gustaba que leyera nada que no tratara temas espirituales.

Pero a ella le gustaba leer otros libros y soñar con ellos. Le maravillaba pensar en Hamlet horrorizado ante el descubrimiento del crimen de su padre.  Y se sentía como Ofelia, dejándose llevar por las aguas del río, de la locura a la muerte.


Así se sentía ella, flotando en las aguas de un río que no le pertenecía, dejándose llevar por la corriente, cansada y acobardada de la suerte que le había tocado en la vida.

Aborrecía a su esposo, un ser dominante que ocultaba su despotismo tras una máscara de puritanismo. Maldecía su matrimonio impuesto por sus padres con la esperanza de que un marido la hiciese madurar y olvidarse de sus sueños pueriles.


Deseaba volverse loca como recurso para librarse de él, pero su mente parecía más fuerte de lo que esperaba o, tal vez, ya había sucumbido al mundo de él y no se daba cuenta de que ella ya formaba parte de la corriente del río que creía la arrastraba a la fuerza. Era posible que su esencia, como gotas de lluvia cargadas de tristeza, se hubiesen mezclado con el agua que arrastraban sin piedad cuanto caía en sus profundidades.

Pero algo en su interior, un sentimiento muy profundo, ofrecía resistencia a su destino, a pesar de no tener el valor ni siquiera de poder engañar a su marido como haría Madame Bovary, albergaba la esperanza de encontrar algo mejor en la vida. Aunque las esperanzas se diluían en el tiempo como el humo en el cielo.

En más de una ocasión deseó vivir un romance tórrido en brazos de algún hombre que pasaba por el pueblo y se fijaba en su serena belleza. Pero Elena, tímida o cobarde, no sabía seducir y no tenía la inteligencia suficiente para tramar un engaño.

Por ello, se conformaba con perderse entre sus libros y soñaba vivir diferentes aventuras a través de las historias de los personajes. A veces, se miraba en el espejo y soñaba con la aparición de un sombrerero que venía a buscarla para llevarla a un mundo mágico donde sus sueños se hicieran realidad. Otras veces, se sumergía tan profundamente en las historias que su cuerpo y su mente alcanzaban el éxtasis y, ni siquiera la presencia de su marido, conseguía despertarla de su ensimismamiento que él consideraba sagrado como las experiencias vividas por Santa Teresa de Jesús.



Sin saberlo, ése podía ser su mayor engaño. Los libros eran una ventana que le permitían vivir diferentes aventuras que liberaban su mente, a pesar de tener el cuerpo enjaulado.


FIN

miércoles, 15 de julio de 2020

EL REGRESO DE ROBERTO GAITE




“El regreso de Roberto Gaite” es la segunda novela de esta historia ambientada a principios del siglo XX en una ciudad imaginaria de nombre Próspera.


Tras decidir irse de la ciudad, Roberto regresa unos años después con la única intención de que su mayordomo, el señor Mariano, pueda visitar a su familia.
 
Pero sus amigos le piden que haga todo lo posible para echar al alcalde, Lucas Vázquez, de su cargo. Y también desean que regrese al hospital que está en un estado lamentable debido a los problemas económicos y fuga de médicos.

Por otro lado, se reencuentra con Julia Colmenar y se da cuenta de que la ama y ella le corresponde.

En esta historia, Roberto debe decidir si hacer caso a las peticiones de amigos y conocidos y quedarse con Julia, o irse nuevamente de la ciudad.

Sumérgete en esta aventura romántica y dramática. Emociónate con sus protagonistas y descubre nuevos personajes.


En este enlace puedes leer la sinopsis de la primera novela:

Puedes encontrar esta novela en
"EL REGRESO DE ROBERTO GAITE"

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ROBERTO GAITE:
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LA VENTANA DE ELENA