domingo, 5 de noviembre de 2017

NIEBLAS PROFUNDA (Parte Décima)

(PARTE DÉCIMA)




Abrí los ojos, despacio. Me dolía la cabeza y me molestaba la luz. Vi a lord Terence, arrodillado ante mí, sonriéndome. Había tanta dulzura en su mirada que me conmoví.

Durante los primeros segundos no recordé lo que había sucedido. Pero las terribles imágenes no tardaron en venir a mi mente.

─¡Lady Susan! ─exclamé.

─Está bien. No se preocupe, Laura ─me tranquilizó el lord. Era la primera vez que me llamaba con tanta familiaridad.

─¿Cómo se encuentra usted? ─me preguntó el doctor Brandt, acercándose a mí.

─Me duele la cabeza.

─Es normal. Ha llevado un buen golpe. Necesita descansar.

Me di cuenta de que estaba tumbada en el sofá del salón verde. Intenté incorporarme para sentarme.

─No debería ─me dijo el lord.

─Estoy bien ─mentí. La cabeza me daba vueltas─. ¿Se encuentra bien la señora Hope? Recuerdo que ella salió a buscar al señor Brian.

Lord Terence se sentó a mi lado y cogió una de mis manos entre las suyas.

─La señora Hope está bien ─me respondió─. Y Brian, también. Quien resultó… muerta fue la señorita Betty.

─¡Betty! ─exclamé, sorprendida. Betty era una de las sirvientas más jóvenes que trabajaban para lord Terence─. ¡Pobre Betty!

─En vista de lo sucedido hemos sido afortunados de que no hubiera más víctimas ─dijo el lord.

─Debo confesar que no esperaba que lady Susan estuviera tan conectada psíquicamente con el vampiro ─dijo el doctor Brandt─. Ha pasado bastante tiempo desde que usted la trajo de Londres, lord Terence. Eso me hace sospechar que el vampiro está por estos alrededores, más tiempo de lo que nos temíamos.

─¿Y por qué no dio muestras de su presencia antes? ─preguntó el lord.

─Tal vez lo hizo y nadie sospechó. Durante nuestra investigación, el doctor Brown ha admitido que han aparecido dos cadáveres con los mismos síntomas que otras víctimas de vampirismo, no muy lejos de Clovelly. Los vampiros son seres muy astutos. Y, es evidente, que este que se hace llamar lord William, lo es. Ha sabido mantenerse unido a su hermana de usted, lord Terence, sin levantar sospechas. Otro detalle que me hace sospechar eso es la actitud de lady Susan. Estoy convencido de que cuando parece estar decaída, sin fuerzas, lo único que hace es fingir y es, en esos momentos, cuando conecta psíquicamente con el vampiro.

─¡Eso es terrible! ─exclamó el reverendo Paul─. Creí que la extremaunción la ayudaría a alejarse de ese monstruo pero parece que Dios no es más fuerte que ese demonio ─se lamentó.

─No dude de la fuerza divina, padre. No en estos momentos ─le pidió el doctor Brandt─. Dios nos ayudará a vencer al vampiro pero debemos hacerlo utilizando nuestra inteligencia.

─¿Qué sugiere que hagamos? ─preguntó lord Terence─. No hemos encontrado su escondite. ¿Dónde podemos buscarlo? Acaso,  ¿debemos esperar a que regrese e intente secuestrar a mi hermana, otra vez?

El doctor Brandt se sentó frente a nosotros. En su rostro se podía ver que estaba realmente preocupado con el cariz que habían tomado los acontecimientos. Se acarició la barbilla. Todos esperábamos que diese una respuesta. Necesitábamos escuchar que había una esperanza de vencer al vampiro y no ser vencidos.



FIN PARTE DÉCIMA

XIX Desperté tras oír un ruido cerca de mi habitación. Al principio no sabía de qué se trataba pero, una vez me despejé, pude oír ...