viernes, 6 de marzo de 2020

TORMENTA DE PRIMAVERA (10)




10

Rowina acompañó a lady Margaret hasta el salón. La comida se serviría en breve. Se encontraron con los hombres. Patrick miraba por la ventana y George le hablaba de un tema económico al que parecía no prestar mucha atención.
Se volvió cuando oyó el saludo de su tía y se acercó a ella para tomarla del brazo. Su mirada se encontró con la de Rowina.
─Me alegro de que decida pasar su tiempo con nosotros, tía ─dijo.
Rowina se alejó discretamente y Patrick miró sorprendido a George cuando éste hizo un comentario sobre ella.
─Esa joven parece un ángel. Su presencia es discreta y reconfortante para quienes la observan.
─¡Oh, vaya, parece que se siente atraído por ella, señor Muller! ─exclamó lady Margaret.
─¿Qué? ¡Oh, no! La verdad… no lo sé. Es una joven hermosa pero carece de vanidad y eso la ennoblece. Sospecho que reúne buenas cualidades que harían feliz a cualquier hombre.
─La juzga como si fuera un animal ─replicó Patrick con acritud.
─¡Por favor, querido, no te molestes con él! ─pidió su tía y se sentó en un sillón─. Aunque no lo quiera admitir, es evidente que el señor Muller se siente atraído por Rowina y es normal que quiera saber si es una mujer digna de ser enamorada por alguien de su posición social. Yo creo que sí ─sonrió mirándole─. La señorita Rowina reúne las cualidades que usted anhela.
─Dejemos de hablar del servicio y centrémonos en algo más importante ─comentó Patrick interrumpiendo a su tía. Se sentía muy molesto por el cariz que estaba tomando la conversación y se maldecía por ello. Después de todo, a él no debería importarle la suerte de Rowina.
─¿Y qué es más importante, querido? ─preguntó contrariada la anciana.
─Las obras que se van a llevar a cabo en esta casa.
─¡Oh, sabes bien que aborrezco las obras!
─Tía, es necesario que se mejore el estado de la mansión. Hay que quitar humedades, reparar paredes y tapizar muebles. No puede permitir que su estado se deteriore más.
─¡No soporto los ruidos! ─exclamó disgustada─. ¿Por qué no esperas a hacer todo eso cuando yo muera?
─Porque usted va a tener una vida muy larga y necesita vivir en un lugar saludable ─sonrió acercándose a ella. Le tomó una mano y la besó─. Yo solo quiero lo mejor para usted, tía. Sé que es difícil soportar las obras pero mientras duren puede venir a vivir conmigo a la ciudad.
─¡Eso sí que me mataría! ─exclamó ella.
Patrick miró a George con guasa y rieron. Poco después entró la señora Aniston anunciando que podían pasar al comedor.
Continuará


No hay comentarios:

Publicar un comentario

TORMENTA DE PRIMAVERA (15)