domingo, 22 de marzo de 2020

TORMENTA DE PRIMAVERA (14)



14

Después de atender a lady Margaret, Rowina paseó por los pasillos de la mansión. Afuera llovía bastante y era imposible salir. Entró en el salón que estaba al lado del comedor y se acercó a la ventana. Afuera Patrick hablaba con un hombre que le pareció que era quien se encargaba de las cuadras. Aunque iban protegidos parecía que no les importaba que lloviera. Patrick giró sobre sus talones y vio a la joven en la ventana. La saludó con la mano y ella respondió. Luego, señaló hacia un sitio y el otro hombre asintió.
Rowina continuó con su paseo e inspección de la mansión. Pasó por delante de un despacho. La puerta estaba entreabierta y vio dentro a George. Parecía ocupado y no se percató de la cercanía de ella, así que no se detuvo. Entró en la biblioteca. Se acercó a una estantería y acarició el lomo de los libros. Se sentó delante de la chimenea y observó el retrato de una mujer que había sobre él. Era muy hermosa y se parecía a lady Margaret. Rowina supuso que era la hija de la anciana, aunque nunca preguntó acerca de ella.
Alguien entró en la habitación, giró la cabeza y vio a la señora Aniston que la miraba sonriente.
─Así que se encuentra aquí.
─Sí. Hoy es imposible salir a pasear fuera.
─Desde luego. La señorita Miranda se parecía mucho a su madre y era tan hermosa como ella ─comentó y se sentó─. Después de su fallecimiento, el señor Patrick pidió que se retiraran todos los retratos de ella, sin embargo, permitió que quedara éste, por respeto a lady Margaret.
─¿Por qué lo hizo? ─preguntó Rowina─. Solo era su prima, ¿por qué hacer semejante petición?
─¿En verdad no conoce la historia? ─preguntó perpleja─. Me sorprende que nadie le hiciera algún comentario. Pero, claro, usted es tan reservada ─hizo una breve pausa─. La señorita Miranda y el señor Patrick estuvieron casados ─Rowina abrió la boca de lo sorprendida que se quedó─. Y ella murió al dar a luz a una niña que nació muerta. Entonces, la tristeza inundó esta casa.
─¿Cuándo sucedió eso?
─Ya han pasado unos años… Casi cinco. Pero seguro que la sigue amando ─sonrió con ternura.
Rowina asintió, afligida. Y lamentó cuán estúpida había sido pensando en él, enamorándose de él y albergando una pequeña esperanza de que Patrick pudiera sentir lo mismo por ella. No solo los separaba la diferencia de clase, sino también un amor inolvidable para él.
─¿Se encuentra bien? Ha palidecido ─observó la señora Aniston.
─Estoy bien, gracias. Solo tengo un poco de frío.
─Sí, hay que avivar el fuego ─se levantó y removió las brasas─. Venga conmigo. Me gustaría que me diera su opinión acerca de unas ropas de cama para la señora. Las pedí hace un tiempo y llegaron hoy. Me las trajo Liza del pueblo.
Antes de salir de la biblioteca, Rowina miró nuevamente el retrato y le pareció que aquella mujer la miraba con triunfo y desdén.
 Continuará

2 comentarios:

  1. Me encanta lo bien que encajan las imágenes con la historia que nos vas contando.

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    1. No creas que es fácil. Me alegro de que disfrutes de la historia.

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