martes, 17 de noviembre de 2020

EL OVNI (O OVNI)

 

En esta ocasión os presento un relato que escribí en el club de escritura. La temática era de humor. Lo comparto escrito en castellano y en gallego. Espero que os guste. Gracias por vuestras lecturas. Un saludo.

(Algunos dibujos son modificaciones que hice de los dibujos de Luis Dávila)




EL OVNI


Nadie que lo viera podría creer en ello pero allí estaba, en medio de la huerta de doña Paca. Se podía decir que era un auténtico objeto volante no identificado. Conocido vulgarmente como “ovni”.

El aparato era redondo, de color gris, sin brillo y tenía luces de color naranja. Había aterrizado encima de los tomates maduros de la huerta y doña Paca, en vez de estar aterrada o perpleja por el extraño acontecimiento, se mostraba muy disgustada.

Un vecino de doña Paca se acercó para curiosear. Le extrañó que la mujer solo manifestara su disgusto por los tomates convertidos en puré antes de ser recolectados.


--Esto es muy extraño –dijo el hombre--. Esto tiene que examinarlo un experto.

--¡Ni se te ocurra avisar a nadie! --exclamó ella, enfadada.

--¡Pero, mujer!

--¡Ni pero, ni nada! ¿No te das cuenta de que si dices algo puede venir la TVG (Televisión de Galicia) y yo no quiero salir en la noticias… ¡Mira cómo está mi huerta! ¡Los tomates que iba a llevar a vender a la plaza, han quedado aplastados!

─Pero alguien tiene que estudiar este fenómeno. No es normal tener un ovni en la huerta.

--¡He dicho que no! ¡Qué ni siquiera he ido a la peluquería!

El hombre no hizo caso de doña Paca y fue a buscar al sacerdote y a la guardia civil.

Mientras, doña Paca, con la azada en la mano, se acercó amenazante al ovni maldiciendo por lo que le había hecho.

--¡Mal rayo te parta! ¡Mira que destrozarme la huerta! ¡Ya podías haber bajado en otro lugar, trasto de los mil demonios!



Su rabia iba en aumento y, llena de coraje, golpeó con la azada el ovni. El temblor que produjo la fuerza del golpe la hizo temblar de arriba a abajo. Al aparato extraterrestre no le pasó nada.

Doña Paca, una vez recuperada, retrocedió unos pasos. Del ovni salió un silbido agudo y fuerte que le dañó los oídos. Quiso huir pero, en vez de hacerlo, se quedó paralizada.

Un rayo de luz verde se proyectó hacia ella y, doña Paca, salió despedida cayendo al suelo unos metros más lejos, encima de las lechugas.

El ovni empezó a girar. Parecía que quería alzar el vuelo pero no, solo estaba mostrando su satisfacción por haber triunfado en el primer ataque contra una humana terrícola.

Doña Paca se recuperó de su aturdimiento y se levantó sin soltar la azada. Contrariamente a lo que esperaba, no le dolía nada. Es más, sentía una fuerza extraña que invadía su ser. Se acercó al ovni y empezó a caminar a su alrededor.

Pasado un tiempo, llegaron a la huerta el vecino, el sacerdote del pueblo, un guardia civil y una periodista de la TVG.

Doña Paca, frenética, corrió hacia ellos, con la azada en alto.

--¡Quietos, parados! --gritó--. ¡Marchaos de aquí! ¡No hay nada que ver! Pero, ¿no te dije que no fueras a llamar a nadie? --se dirigió al vecino.

--Sí, pero…

--Pero nada… ¡Fuera de aquí! ¡Ya me encargo yo de ese aparato del demonio!

El guardia civil dijo que, como representante de la ley, era la persona más indicada para hacerse cargo del asunto.



El sacerdote dijo que era imprescindible saber si el ovni era un objeto de procedencia divina o demoníaca.

Y la periodista, con gran atrevimiento, entró en la huerta y caminó hasta el ovni. Pero, doña Paca, corrió más que ella y se interpuso en medio, amenazándola con la azada.

--¡Vete ya o te pongo la azada de gorra en la cabeza!

La periodista la miró con burla. No se creía sus amenazas. Doña Paca levantó más la azada.

--¡No me tientes, bonita! ¡Vete ya!

--Solo quiero sacar una foto. La gente tiene derecho a conocer esta noticia.



--¡Ay, “mecajoendios” que me estás pisando los pocos tomates sanos que me quedaban! ¡Vete! ¡Vete!



Empezó a mover el sacho por encima de su cabeza formando círculos. La velocidad iba en aumento. La periodistas regresó corriendo junto a los hombres. Todos contemplaron perplejos la escena. La azada parecía la hélice de un helicóptero de la velocidad que había adquirido, incluso levantó un viento que arrancó tomates, lechugas y pepinos y tuvieron que agacharse para no ser golpeados por semejante ensalada.

--¡Fuera! ¡Fuera! --gritaba doña Paca.

--¡Está loca! --exclamó el vecino.

--¡No sé si considerar esto un ataque a la autoridad! --comentó el guardia civil.

--¡Está endemoniada! --dijo el sacerdote, santiguándose.



--Esto va a ser una campaña política. Estamos en época de elecciones y los políticos son capaces de llamar la atención de cualquier forma. Pero ¿qué partido habrá sido el atrevido? ¿Los rojos? ¿Los azules? --se preguntó la periodista.

La velocidad de la azada la elevó unos centímetros del suelo. El ovni encendió unas luces rojas y se elevó unos metros. Doña Paca se puso a su altura.

--Que sea lo que quiera pero creo que deberíamos salir de aquí a toda leches o esa azada puede venir hacia nosotros y abrirnos la cabeza –comentó el vecino y así lo hicieron. Echaron a correr como si les persiguiera un lobo.

El ovni se inclinó, como si quisiera contemplar la escena una vez más, y consciente de lo que había hecho, emprendió el vuelo a gran velocidad hasta desaparecer.



Doña Paca cayó al suelo sobre los tomates aplastados y perdió el sentido. La azada salió disparada y aterrizo en medio de un campo de castaños y no fue recuperado hasta llegar la época de recogida de las castañas, para lo que faltaban unos meses.




FIN


O OVNI

 

Ninguén que o vira podería dar crédito niso pero alí estaba, no medio da horta de dona Paca. Podíase dicir que era un auténtico obxecto volante non identificado. Coñecido vulgarmente como “ovni”.

O aparello era redondo, de cor gris, sen brillo e tiña luces de cor laranxa. Aterrara encima dos tomates maduros da horta e dona Paca, no canto de estar aterrada ou perplexa polo estraño acontecemento, mostrábase moi desgustada.

Un veciño de dona Paca achegouse para esculcar. Estrañoulle que a muller só manifestase o seu desgusto polos tomates convertidos en puré antes de ser colleitados.

--Isto é moi estraño –dixo o home--. Isto ten que examinalo un experto.

--Nin se che ocorra avisar a ninguén! --exclamou ela, enfadada.

--Pero, muller!

--Nin pero, nin nada! Non te dás conta de que se dis algo pode vir a TVG (Televisión de Galicia) e eu non quero saír na noticias… Mira como está a miña horta! Os tomates que ía levar a vender á praza, quedaron esmagados!

 

─Pero alguén ten que estudar este fenómeno. Non é normal ter un ovni na horta.

--Dixen que non! Que nin sequera fun á perruquería!

O home non fixo caso de dona Paca e foi buscar ao sacerdote e á garda civil. Mentres, dona Paca, coo sacho na man, achegouse ameazante ao ovni maldicindo polo que lle facía.

--Mal raio che parta! Mira que esnaquizarme a horta! Xa podías baixar noutro lugar, traste dos mil demos!

A súa rabia ía en aumento e, chea de coraxe, golpeou coo sacho o ovni. O tremor que produciu a forza do golpe fíxoa tremer de arriba a abaixo. Ao aparello extraterrestre non lle pasou nada.

Dona Paca, unha vez recuperada, retrocedeu uns pasos. Do ovni saíu un asubío agudo e forte que lle danou os oídos. Quixo fuxir pero, no canto de facelo, quedou paralizada.

Un raio de luz verde proxectouse cara a ela e, dona Paca, saíu despedida caendo ao chan uns metros máis lonxe, encima das leitugas. O ovni empezou a virar. Parecía que quería alzar o voo pero non, só estaba a mostrar a súa satisfacción por triunfar no primeiro ataque contra unha humana terrícola.

Dona Paca recuperouse da súa aturdimiento e levantouse sen soltar o sacho. Contrariamente ao que esperaba, non lle doía nada. É máis, sentía unha forza estraña que invadía a súa ser. Achegouse ao ovni e empezou a camiñar ao seu ao redor.

Pasado un tempo, chegaron á horta o veciño, o sacerdote do pobo, un garda civil e unha xornalista da TVG. Dona Paca, frenética, correu cara a eles, coo sacho no alto.

--Quetos, parados! --gritou--. Marchádevos de aquí! Non hai nada que ver! Pero, non che dixen que non foses chamar a ninguén? --dirixiuse ao veciño. 

--Si, pero…

--Pero nada… Fóra de aquí! Xa me encargo eu dese aparello do demo!

O garda civil dixo que, como representante da lei, era a persoa máis indicada para facerse cargo do asunto. O sacerdote dixo que era imprescindible saber se o ovni era un obxecto de procedencia divina ou demoníaca.

E a xornalista, con gran atrevemento, entrou na horta e camiñou ata o ovni. Pero, dona Paca, correu máis que ela e interpúxose no medio, ameazándoa coo sacho.

--Vaite xa ou che poño o sacho de gorra na cabeza! A xornalista mirouna con burla. Non se cría as súas ameazas. Dona Paca levantou máis o sacho. --Non me tentes, bonita! Vaiche xa!

--Só quero sacar unha foto. A xente ten dereito a coñecer esta noticia.

--Ai, “ mecajoendios” que me estás pisando os poucos tomates sans que me quedaban! Vaite! Vaite!

Empezou a mover o sacho por encima da súa cabeza formando círculos. A velocidade ía en aumento. A xornalistas regresou correndo xunto aos homes. Todos contemplaron perplexos a escena. O sacho parecía a hélice dun helicóptero da velocidade que adquirira, mesmo levantou un vento que arrincou tomates, leitugas e cogombros e tiveron que agacharse para non ser golpeados por semellante ensalada.

--Fora! Fora! --gritaba dona Paca.

--Está tola! --exclamou o veciño.

--Non sei se considerar isto un ataque á autoridade! --comentou o garda civil.

--Está endemoniada! --dixo o sacerdote, santiguándose.

--Isto vai ser unha campaña política. Estamos en época de eleccións e os políticos son capaces de chamar a atención de calquera forma. Pero que partido sería o atrevido? Os vermellos? Os azuis? --preguntouse a periodista.

A velocidade do sacho elevouna uns centímetros do chan. O ovni acendeu unhas luces vermellas e elevouse uns metros. Dona Paca púxose á súa altura.

--Que sexa o que queira pero creo que deberiamos saír de aquí a toda leites ou eso sacho pode vir cara a nós e abrirnos a cabeza –comentou o veciño e así o fixeron.

Botaron a correr coma se lles perseguíse un lobo.

O ovni inclinouse, coma se quixese contemplar a escena unha vez máis, e consciente do que fixera, emprendeu o voo a gran velocidade ata desaparecer.

Dona Paca caeu ao chan sobre os tomates esmagados e perdeu o sentido. O sacho saíu disparada e aterro no medio dun campo de castiñeiros e non foi recuperado ata chegar a época de recollida das castañas, para o que faltaban uns meses.

FIN

 


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